Me da placer ver como el rio subyace al mar,
como el viento se tropiesa con el imaginario y adopta un sentido literario.
Al tiempo correr detras nuestro tratandonos de alcanzar
aunque pensemos que somos nosotros quien lo corremos
y alli la gran ventaja y el equilibrio que transforma al dilema en situacion.
La dinamica del ser humano que se arremolina y se desvive
y en el instante laminoso plantea anticiclones para el equilibrio.
Viernes.
Viernes.
Solo el viernes inyecta la frescura que descoloca a la rutina.
Se enfrenta como una tombola a la inercia.
No piensa, el viernes es tan jovial.
Objeto ineludible, y que por inevitable se repite y salpica.
La irracionalidad.
El viernes goza de un romanticismo,
de, quizas, una vela agonizando en el ceramico,
una gota hermandose con su similar en el espejo derretido,
la melodia y el afilador.
como el viento se tropiesa con el imaginario y adopta un sentido literario.
Al tiempo correr detras nuestro tratandonos de alcanzar
aunque pensemos que somos nosotros quien lo corremos
y alli la gran ventaja y el equilibrio que transforma al dilema en situacion.
La dinamica del ser humano que se arremolina y se desvive
y en el instante laminoso plantea anticiclones para el equilibrio.
Viernes.
Viernes.
Solo el viernes inyecta la frescura que descoloca a la rutina.
Se enfrenta como una tombola a la inercia.
No piensa, el viernes es tan jovial.
Objeto ineludible, y que por inevitable se repite y salpica.
La irracionalidad.
El viernes goza de un romanticismo,
de, quizas, una vela agonizando en el ceramico,
una gota hermandose con su similar en el espejo derretido,
la melodia y el afilador.
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